Aún dueles...

Que cuando me contabas tus cuentos, yo me creía todas las historias. De príncipes y princesas me hablabas tú, con la corona en la mano y queriendo encajarme el zapato. Diciéndome que fuiste sapo hasta que aparecí en tu camino, y convenciéndome de que esto era cosa del destino.
Y lo fue.
Fue un salto al vacío.
Con precipicio.
Sin paracaídas.
Y volé!
Entendí que eso era la verdadera felicidad.
Y después.... después vinieron los desplantes, las noches sin noticias, las excusas meditadas, y las mentiras.
Y me robaste las alas, con las que un tiempo antes me hiciste volar.
Por que no hay hilo suficiente para esta cicatriz. Me arrancaste lo único que tenía.
Ganas de ti.
Y puedo aseguraros que no es al primer amor al que más se le quiere, ni el segundo, ni el tercero. Es al que te da esa libertad para conocer(te) a ti misma. Y ese amor es el que más duele cuando se va.
No se puede borrar lo que en la vida te hizo feliz.
Y si tienen que culparme de algo que lo hagan por haberte querido demasiado.
Por que si eso no era amor, que venga Neruda y lo desmienta.
Morri ♥


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