La tristeza y la furia.... (cuento)

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.
Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calmada, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.


(cuento de Jorge Bucay)
Besos y buenas noches....

Comentarios

Rebeca Avila ha dicho que…
¿Es por eso que me enfurece estar triste y me entristece estar furiosa?
Morrigan Mathy ha dicho que…
Posiblemente.... a mi me da coraje no poder quitarme los pensamientos tristes de mi cabeza... y si llegase a enfadarme con algo/alguien, me entristeceria mucho...
Se lo comentaremos al que escribió el cuento, a ver que opina...
Unknown ha dicho que…
Preciosa historia.
La furio nos ayuda a protegernos de esa sensación de inseguridad que nos deja la tristeza. Nos creemos fuertes porque la furia oculta lo desvalidos e indefensos que nos deja el dolor.
Besos
Unknown ha dicho que…
Bueno... estar triste no es tan malo.
Estar furioso -posiblemente- sí ya que no nos ayuda en nada.

Sentirse triste es estar vivo y hasta uno puede aprender a disfrutar de ello o, al menos, a llevarlo con más calma y sosiego. A mi la tristeza me inspira mucho. Es mi estado creativo por excelencia.

Claro que estar triste es una putadilla, pero siempre he pensando que la tristeza, en ocasiones, es una consejera que nos susurra al oído: "cuando pases ratos con la alegría dale las gracias, disfrútala, pero piensa también en ella..."

Normalmente, todos pasamos por los momentos alegres a toda prisa. Es cuando nos volvemos algo perezosos e inconscientes. Será porque nos lo hace todo más fácil.
Cuando llega el momento amargo nos paramos en seco a lamentarnos, a darle miles de vueltas.
No conozco a mucha gente que se pare a darle vueltas a su felicidad. Simplemente están felices.


Además, sin tristeza nunca habrá felicidad. Para mi es un marcador.

La furia es un asco jejeje

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